Las últimas semanas han sido de muchos movimientos en la NFL, de cara al inicio del Training Camp para la temporada 2023-24. Los 32 equipos se han estado alistando para una nueva campaña. Una de las grandes historias esta temporada baja ha sido la situación contractual de varios corredores estrella.
Esta temporada baja, tres corredores de alto perfil finalizaron contrato con sus respectivos equipos. Tony Pollard, Josh Jacobs y Saquon Barkley. A todos les fue colocada la etiqueta de jugador franquicia por sus respectivas gerencias. En la NFL, la etiqueta de franquicia es una herramienta que permite otorgar contratos a jugadores, solamente por un año, promediando lo que ganan los cinco jugadores mejores pagados de cada posición. Este año, dicho promedio para la posición de corredor es de 10.1 millones de dólares.
Para Barkley, la cantidad no fue suficiente y decidió no presentarse al inicio del Training Camp de los Giants. Dentro de las reglas de la etiqueta de franquicia, está establecido que si no se logra negociar un acuerdo entre ambas partes a más tardar a la Semana 10 de la nueva temporada, el jugador no podría jugar hasta el siguiente año.
El estelar corredor, que está por entrar a su sexto año en la NFL, tras ser seleccionado con el segundo pick global de los Giants en 2018. El día de hoy, llegó a un acuerdo con el equipo de Nueva York, solamente por un año y con valor total de 11 millones de dólares. Es decir, el corredor solamente no se presentó al campo de entrenamiento por buscar 900 mil dólares más en este 2023.
El sueldo base de su nuevo vínculo, que expirará en tan solo un año, es de 10.09 millones de dólares, cifra que ya incluye un bono por firmar de 2 millones de dólares. En incentivos, podrá ganar hasta 909 mil dólares, que se dividirán entres categorías. Barkley deberá de generar al menos 1,350 yardas por tierra y ayudar a su equipo a conseguir un boleto a Postemporada, sumar 65 recepciones y 11 anotaciones por cualquier vía para poder disfrutar del valor total del contrato.
