Los rivales de Pachuca no necesitan barras bravas para sentirse intimidados, les basta con la señora María Candelaria de 70 años de edad.
Doña María, o “la señora que mienta madres” como algunos le conocen, es el terror de la cabecera norte en el Estadio Hidalgo. Siempre ataviada con la playera de alguno de los arqueros de los Tuzos, sube como puede algunos tubos de metal y desde ahí dirige los cánticos de la Ultra Tuza, y además le mete una presión agobiante a los adversarios en turno, como hoy en el duelo entre Pachuca y Santos por Repechaje.
Es tal el calor al que los expone que, incluso, el capitán de Santos, Carlos Acevedo, ya se dobló ante ella en más de una ocasión. “A Acevedo lo conocí una vez que vino a jugar contra Pachuca, ese día todo el tiempo le menté la madre, lo estuve presionando, pero al final muy buena gente se acercó a mi y me regaló sus guantes, me dijo que le gustaba mucho mi forma de ser”, dijo doña María Candelaria a FOX Sports.
Acevedo no se olvidó de ella, y por ello cuando terminó de calentar, se acercó de nuevo a la cabecera norte para saludarla. “Yo a Acevedo lo quiero mucho, lo he mandado a la chingada, pero lo veo como un hijo. Le pedí su playera, y me dijo que no, pero ya le advertí que si no me la da, no le daba yo una noche de placer”, dijo la aficionada entre risas.
Desde hace 19 años, doña María no deja de alentar a Pachuca, ni a sus arqueros, aunque no recuerda tanto cariño por alguien como el que hasta la fecha tiene por el fallecido Miguel Calero. “Yo a Calero lo quise mucho, todo el tiempo le decía que era mi amante y nada más se reía, pero todos los porteros que han estado aquí en Pachuca me han dado sus playeras y yo los he apoyado mucho siempre”, sentenció.
Esta noche, sólo Carlos Acevedo fue capaz de bajarle los ánimos a la brava señora María Candelaria, a la que después de unos minutos un par de policías la invitó a bajarse de los tubos de metal en los que se postró para presión al arquero santista Gibrán Lajud, su víctima durante los primeros 45 minutos.
