Antes de romperla con Cruz Azul y Feyenoord, Santiago Giménez tuvo que ganar el partido más importante de su vida.
Christian Giménez, padre del ahora delantero del conjunto neerlandés, recordó un episodio amargo que vivió su hijo y que tuvo en vilo a toda la familia.
El “Chaco”, ídolo en Cruz Azul y Pachuca, recordó que antes de explotar totalmente con La Máquina, Santi tuvo que lidiar con problemas en los coágulos de la sangre y que no solo le amenazaron con retirarlo del futbol, sino que además pusieron su vida en riesgo.
En septiembre de 2018, el “Bebote” tuvo que ponerle freno a su carrera luego de que le detectaran una trombosis que requería una intervención quirúrgica de forma urgente.
“Estaba en riesgo su salud, estaba en riesgo su vida, no fue fácil. Creo que la determinación de él, tener en la mente, la fortaleza que tenía él. Yo le decía: ‘a mí ya no me importa si juegas o no juegas’, y él me decía que quería jugar al futbol, que no le importaba otra cosa que no fuera jugar al futbol.
“Fueron momentos difíciles porque no encontraba respuesta del porqué de las cosas: un chico sano, que hace actividad física desde los 8 años hasta los 17.
“¿Qué le pasó? Estaba en un momento bueno y de repente le salió eso, tampoco entendíamos, pero como padres lo sufrimos más porque es tu hijo, imagínate que le pase algo, es muy difícil”, relató “Chaco” en entrevista con Javier Alarcón.
Christian Giménez reveló cómo fue el proceso para que Santiago Giménez saliera totalmente de peligro luego de la detección de los trombos, que lo mantuvieron alejado 40 días de toda actividad física.
“Nos lo tomamos con tranquilidad, pero estábamos preocupados. Lo detectaron a tiempo, y las tres operaciones que tuvo Santiago fueron con éxito. La primera operación había mejorado sólo un 20 por ciento, pero no podía jugar, no podía tener actividad física. Su vida ya estaba a salvo, pero no podía jugar porque podría tener sangrados internos.
“La segunda operación que se hizo, tuvo una mejoría más fluida en su sangre, y ya la tercera fue más dirigida. Fue un proceso de un año.
“Por suerte la vena se restauró en un 70 por ciento, no se puede al cien, pero ahí el doctor le dijo que ya está, que iba para adelante. Gracias a Dios los trombos no fueron al pulmón o a la cabeza, porque habría sido otra historia”, sentenció.
