A diferencia de Cruz Azul, Dorados no se tentó el corazón cuando uno de sus futbolistas se burló de la violencia en México.
Mientras el zaguero Julio César Domínguez quedó impune por su club y la Liga MX tras organizar una fiesta infantil con apología al delito, niños portando armas de plástico y vistiendo gorras con las siglas JGL (Joaquín Guzmán Loera) y la palabra Chapiza, haciendo referencia a grupos ligados al crimen organizado, Dorados puso el ejemplo en 2019 al imponerle un castigo ejemplar a uno de sus jugadores por ‘bromear’ con la violencia que sufría Culiacán.
En octubre de ese año, se desató una ola de violencia en todo el estado de Sinaloa luego de que autoridades mexicanas detuvieran a Ovidio Guzmán, miembro del Cartel de Sinaloa, grupo criminal encabezado por su padre Joaquín “Chapo” Guzmán.
Tras la detención, la ciudad sufrió de todo tipo de violencia, lo que obligó a los ciudadanos a encerrarse en sus hogares para evitar daños.
El argentino Gaspar Servio, entonces arquero titular de Dorados, utilizó su cuenta de Instagram para publicar una serie de videos donde se apreciaban las balaceras, incendios y muertos en distintos puntos de la ciudad, además que era acompañados con canciones como “Arde la ciudad” o “Gata del Vip”, que en uno de sus estribillos reza: “Tiro, tiro, puñalada, puñalada”.
Minutos después las publicaciones fueron borradas por el arquero, quien aseguró que su cuenta había sido hackeada, cuento que Dorados nunca se creyó.
El club realizó una investigación sobre el jugador, para posteriormente tomar una medida durísima sobre éste.
“Dorados informa que, en seguimiento del caso y tras los acontecimientos ocurridos la semana anterior con el jugador Gaspar Servio, la institución ha decidido unilateralmente terminar anticipadamente su contrato”, determinó la directiva de Dorados.
Desde 2019 a la fecha, Servio no volvió a militar en ninguna de las categorías del futbol mexicano. En 2020 fichó por Guaraní de Paraguay y actualmente milita en Rosario Central.
