En uno de sus últimos movimientos como entrenador del Tri, Gerardo Martino se murió con la suya y alineó a Raúl Jiménez y Rogelio Funes Mori para lanzarle la última ofensiva a Arabia Saudita.
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Fue ese par de jugadores el que terminó por romper la relación entre el Tata y una afición que lo abandonó en Qatar.
Y si Martino puede presumir algo, es que no se traicionó ni siquiera cuando estaba a punto de firmar uno de los peores fracasos en la historia de la Selección Mexicana.
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El duelo ante Arabia Saudita lo vivió justo como el último en su etapa como DT del Tri. Jamás abandonó el borde de su área técnica y sufrió como otro más cuando Henry Martín falló el 3-0 tras una volea mal ejecutada.
Los últimos 20 minutos, el argentino se dedicó a no darle respiro a Uriel Antuna, quien por esa banda derecha intentó crear peligro, pero también estuvo falto de definición.
Cada falla del Tri en la recta final le fue quitando años de vida a Martino, quien para el gol de Arabia Saudita ya no hizo aspaviento alguno.
Al pitazo final, Martino hizo lo posible por cruzar la cancha y consolar a sus jugadores, pero algunos medios de comunicación lo interceptaron para cumplir con sus responsabilidades post partido.
Su cuerpo técnico, que también cumplió el ciclo de 4 años, se dividió para consolar a los jugadores que al final se quedaron a un gol de rescatar un Mundial que parecía perdido incluso antes de arrancar.
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