Guillermo Ochoa porta la cinta de capitán en el brazo, pero Néstor Araujo lleva la voz de mando dentro de la cancha.
Con apenas algunas semanas como futbolista del América, Araujo ya ejerce de líder en un equipo que necesita de jerarquía para hacerse sentir en distintas etapas de juego.
Ochoa, con un perfil más pacifico y de organizador, cede en ocasiones el mando al ex Celta de Vigo para corregir a sus compañeros o debatir con el árbitro con ese imponente físico que le hace destacar.
Su falta de velocidad, una de sus pocas debilidades, la compensa con muchísimo poderío físico. Sólo así maniató por momentos a Rogelio Funes Mori y le bajó la intensidad a un revolucionado Rodrigo Aguirre durante el duelo entre las Águilas y Monterrey por la Jornada 2.
Su presencia se notó y mucho en su primer partido como titular, zaga que compartió con un irregular Sebastián Cáceres o con un inseguro Miguel Layún, quien sufrió para sacar el balón limpio por su zona.
Tan se notó su presencia que, cuando no estuvo (salió por lesión al 56′), América cedió dos goles que le costaron la derrota, una muy dolorosa que hasta dejó tocado a Santiago Baños, su presidente deportivo.
