Max Verstappen, en la última temporada de Drive to Survive en Netflix, rechazó aparecer porque “desde el punto de vista del piloto, no me gusta formar parte de ella. Se han inventado una rivalidad que en realidad no existe. Por eso decidí no participar más y no dar entrevistas desde entonces, porque así tampoco pueden mostrar nada. No me gusta el dramatismo, quiero hechos y cosas que pasen de verdad”.
El apunte de Max ya fue acompañado por su propio jefe en Red Bull, Christian Horner, quien hizo un claro paralelismo entre lo que es la Fórmula 1 en la actualidad con un famoso reality de la farándula.
“La Fórmula 1, ahora por el dinero y los intereses comerciales, Netflix lo ha convertido en las Kardashians sobre ruedas. Hay muchas personalidades y muchas historias. No solo es los grandes equipos, sino los pequeños intentan sobrevivir e ir creciendo. Es una intersección de algo deportivo con el negocio y el factor humano. Tiene muchos elementos”, dijo el mandamás de los Toros en un video de Cambridge Union de junio 22.
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Sin embargo, Horner le dejó su reconocimiento al esfuerzo de la marca para generar una nueva ola de aficionados al deporte motor, aunque no dejó de señalar la ficción que se utiliza para retratar el día a día del Gran Circo desde sus entrañas.
“En cuanto a atraer un nuevo público, ha sido fantástico. Mi hija de 16 años, hace tres años, no le interesaba nada lo que hacía y ahora cree que soy algo genial. Ha tenido un efecto masivo en la F1, abriendo a una nueva audiencia, sobre todo en Estados Unidos, donde siempre le costó generar interés. Ahora no solo mi esposa (Geri Halliwell, ex Spice Girls) es reconocida cuando pasamos por migración”.
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